Tiene un chip o te esterilizará; médicos ecuatorianos inmunizados contra el COVID-19 desmienten teorías que circulan en internet sobre la vacuna | Informes | Noticias

Desmienten las noticias falsas que se han propagado por las redes sociales en estas últimas semanas.

29 de diciembre, 2020 – 08h35

En el pico de la pandemia en Estados Unidos (marzo y abril) los servicios de pediatría del Woodhull Medical Center de Nueva York cerraron y la médica posgradista quiteña Ana Carolina Proaño debió cubrir casos de COVID-19 de manera urgente.

Cuenta que el piso del hospital que era para los niños se destinó a la atención de adultos, ya que en la terapia intensiva no alcanzaban las camas.

Sus colegas y ella se sintieron “solos” por la escasez de protección e insumos que vivieron en esos meses y el temor a contagiarse estuvo presente. Aunque, afirma Proaño, el “sentimiento de ayuda” hacia los enfermos los motivaba todos los días para seguir en la primera línea.

Actualmente los casos han bajado, pero está consciente de que el riesgo sigue latente y por eso, para tener una protección adicional a las mascarillas, visores, guantes, alcohol y lavado de manos, el pasado 23 diciembre se vacunó, de forma voluntaria, contra el COVID-19.

Ana Carolina Proaño se vacunó el pasado 23 de diciembre. Foto: Cortesía

Ella recibió la primera dosis de la vacuna desarrollada por Pfizer y BioNTech. En tres semanas está planificado que le inyecten la segunda dosis. Afirma que confía al “100 %” en lo que han logrado los científicos.

El medicamento llegó a todos los hospitales públicos de Estados Unidos en estas últimas semanas. Los primeros en recibirla fueron el personal que trabaja en terapia intensiva, emergencia, área de adultos y de anestesiología.

Proaño decidió inyectarse en su brazo no dominante (izquierdo) porque sabía que podía causar hinchazón en la zona del pinchazo, pero, hasta el momento, solo tiene un leve dolor. Ha comido y dormido bien.

Pese a estar vacunada, Ana Carolina Proaño sigue trabajando con las protecciones recomendadas. Foto: Cortesía

El mismo síntoma tuvo Adrián Salmon, doctor guayaquileño especializado en medicina del sueño e intensivista en el hospital John Dempsey de la Universidad de Connecticut. Él se vacunó el pasado 21 de diciembre.

Cuenta que el dolor se fue luego de dos días y lo califica en 2 de una escala del 1 al 10 de intensidad. También sintió algo de fatiga «muy tolerable», pero que no duró más de 48 horas. «Los efectos de fiebre ( si se presentan), cansancio en los primeros dos días son realmente buenos, porque el cuerpo reacciona a la vacuna», afirma.

Proaño y Salmon están conscientes de que el medicamento ha sido aprobado de forma emergente y que todavía se sigue estudiando. Sin embargo, desmienten las noticias falsas que se han propagado por las redes sociales en estas últimas semanas:

A través de la nanotecnología, el material genético que se inyecta está dentro de unas «gotitas de grasa microscópicas» que se rompen al entrar en contacto con las células humanas, dice Salmon. Esto no va a modificar los genes, el ADN o provocar una esterilización. Esta parte de la metodología de la vacuna puede que haya dado pie a la teoría del «chip», añade el especialista.

Un llamado a la vacunación

Los especialistas siguen las noticias de Ecuador y sienten esperanza con el anuncio de que las vacunas llegarán al país desde enero, para el personal de primera línea, y desde marzo para el resto de la población.

Alientan a los ciudadanos a vacunarse: “Tengan confianza en la ciencia. Mientras más personas se vacunen nosotros lograremos controlar esta pandemia. Tenemos que ser parte del desarrollo científico. ¿Qué más queremos que pase?, ya ha muerto demasiada gente”, dice Proaño.

Otro de los consejos que da Salmon es que la ciudadanía consulte fuentes oficiales de información como la Organización Mundial de la Salud o el propio Ministerio de Salud Pública de Ecuador (MSP): «Sabemos que el MSP ha tenido problemas, pero creo que en este tema (pandemia) se ha manejado con información científica. Además, vale destacar que ya vayan a vacunar desde enero».

Adrián Salmon, doctor guayaquileño especializado en medicina del sueño, trabaja en el hospital John Dempsey de la Universidad de Connecticut. Foto: Cortesía

Advierte que si no se vacuna al más del 60 % de la población no se alcanzaría la inmunidad de rebaño: «Si hay muchos vacunados el virus ya no tiene para dónde moverse. Si imaginamos un pueblo de la Sierra donde todos decidan vacunarse, la posibilidad de contagiarse será mínima».

¿Quiénes no pueden vacunarse?

  • Personas que sufren cuadros de alergias
  • Personas que ya se infectaron del virus
  • Mujeres embarazadas
  • Personas con problemas de coagulaciones
  • Personas en tratamiento contra el cáncer
  • Personas que padecen enfermedades inmunodepresivas
  • Niños

Salmon indica que en el estudio para la vacuna de Pfizer se excluyeron a personas que habían tenido COVID-19, mujeres embarazadas, niños y personas con enfermedades catastróficas, y por eso se recomienda que a este grupo de individuos no se los vacune por ahora. Las investigaciones del impacto en la vacuna para estas personas vendrán a futuro.

«Hay que pensar en el sentido de país, de comunidad, de familia. La vacuna es lo mejor que hay en estos momentos«, dice Salmon. (I)

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