El Plan Biden: incgnitas del plan de infraestructuras ms esperado por las empresas espaolas

De todos es conocida la gran necesidad de un programa de infraestructuras adecuado para Estados Unidos.

Dicho programa ha tardado varias presidencias en ver la luz pero finalmente se ha plasmado en un plan concreto y ambicioso presentado por la Administracin Biden y conocido como el American Jobs Plan (el «Plan»). Las reacciones al Plan en los pases donde sus empresas tienen intereses importantes en los sectores de energa e infraestructuras en EEUU (como es el caso de Espaa), ha sido algo parecido a la euforia. Pero realmente existen motivos para tal reaccin o debemos plantearnos ms bien un optimismo cauteloso?

El Plan supone la inversin domstica pblica ms significativa de EEUU desde los aos 60, alcanzando un importe global de dos billones de dlares. Abarca un repertorio de iniciativas de inversin que incluyen las infraestructuras de transporte, energas renovables, distribucin de agua, lneas de transmisin de electricidad, conectividad digital, vivienda e infraestructura social e I&D, entre otras. En materia de renovables, en general, se van a extender los investment tax credit (ITC) para los proyectos solares y los production tax credits (PTC) para los proyectos elicos durante los prximos 10 aos.

El objetivo del Plan es incrementar la productividad, competitividad y crecimiento del pas a largo plazo, rediseando y reconstruyendo la economa de EEUU del siglo XXI, introduciendo criterios de sostenibilidad en toda la cadena de valor y corrigiendo injusticias sociales histricas. El Plan ha sido presentado conjuntamente con el Made in America Tax Plan, para que la factura del mismo se pague a lo largo de 15 aos con los ingresos derivados de la reforma fiscal, evitando as incrementar la deuda del pas. As, la reforma fiscal y el xito del Plan van de la mano. En este sentido, el potencial atractivo del Plan para las empresas espaolas puede verse negativamente afectado por la reforma fiscal propuesta sobre aspectos claves como la subida del tipo impositivo para las sociedades o establecimientos permanentes en EEUU o una mayor vigilancia sobre la repatriacin de dividendos.

La plasmacin de estos dos programas en realidad legislativa conllevar superar una serie de retos polticos, adems de despejar las incgnitas sobre los detalles de los mismos (devil is in the details) en aspectos claves tales como el rol que desempear el sector privado, la forma que adoptar la inversin (mediante aportacin directa de fondos federales a los Estados y entidades locales para su gasto en obra pblica, o bien en forma de garantas o subsidios), si se dejar a los Estados la decisin sobre los tipos de proyectos a priorizar, o si se van a continuar o reforzar los programas federales existentes que incorporan al sector privado en modalidades de participacin pblico-privadas, con el consecuente efecto multiplicador de la inversin.

El deseo de Biden es que el Plan tenga el apoyo de ambos partidos, lo cual es entendible y deseable dada la magnitud y coste econmico del mismo. Sin embargo, los republicanos (quienes controlan el 50% del Senado) ya han anunciado su rechazo al mismo por ir mucho ms all de lo que implica un programa de infraestructuras pero, principalmente, por la propuesta de subida de impuestos que lo acompaa. En consecuencia, el Presidente, si no puede obtener las mayoras necesarias, optar por su aprobacin mediante el conocido como «proceso de reconciliacin» del Presupuesto, procedimiento mucho ms rpido y que solo requiere mayora simple en la Cmara de Representantes y en el Senado.

Para ello, debe asegurarse el apoyo de todos los representantes de su propio partido pero el equilibrio de votos es frgil y cambiante, y ya se han odo voces discordantes de alguno de los senadores demcratas, que se deben principalmente a los intereses de sus Estados. Igualmente, el Plan ya ha encontrado el rechazo frontal de grupos de lobby poderosos como la US Chamber of Commerce. Si las nuevas leyes no se pueden aprobar mediante el «proceso de reconciliacin», la nica alternativa para sacar adelante el Plan ser aceptando enmiendas al mismo que reflejen acuerdos polticos sobre materias concretas, con la consecuente incertidumbre actual sobre el contenido final del Plan y su financiacin. Por todo lo anterior, en base a nuestra experiencia, un elemento que puede ser diferenciador (y que en ocasiones las empresas espaolas ignoran) es la contratacin de lobistas que representen a grupos de intereses o sectores particulares.

Pese a las incertidumbres y retos, el Plan se har realidad, siendo muy buena noticia para las empresas espaolas en los sectores de infraestructuras, energa y nuevas tecnologas, ya que les brinda la posibilidad de incrementar su actual market share o la oportunidad de incorporarse como nuevos actores que puedan aportar conocimientos, tecnologa, innovacin y recursos humanos a un mercado que acoge favorablemente a quien aporte valor. Por todo ello, un optimismo cauteloso sera la actitud ms acertada, y el Plan debera proporcionar el suficiente incentivo para realizar una apuesta, o reforzar la ya existente, por el mercado estadounidense.

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