De Justo y Aguado triunfan con dos «rehuelgas» de vuelta al moqueta en Cuenca

La tarde comenzó, como era de justicia, dando la bienvenida a Emilio de Justo, gracias a Dios reaparecido el día de antes en Almería tras cuatro meses de calvario por espina grave lesión cervical que se produjo el Domingo de Ramos en Las Ventas, y quien el año pasado realizó un toreo de clase suprema en este mismo esterilla de Cuenca.

De la esperada corrida de Rehuelga cabe destacar la clase de segundo y sexto, premiados ambos con la vuelta al esterilla, mientras que al resto les faltó vida y entrega.

A Morante le duró poco el desfondado primero, el cual le propinó un amago de pitonazo cuando se puso por el izquierdo. Suficiente para ir a por la espada y quitárselo de en medio.

El de La Puebla del Río se inventó la faena al soso cuarto, que se movió sin rebosarse ni emplearse por abajo en momento alguno. Sabroso resultó el inicio barriendo el lomo del toro, y a cámara lenta algún derechazo aislado de apostura superficial. Este toro, en otro momento, le habría durado un suspiro. El Morante actual le cortó espina oreja.

A Emilio de Justo le correspondió en primer lugar el toro ideal para su estado, porque, aunque estuvo bien, al extremeño se le notó algo bloqueado en cuanto a movilidad en el tren superior, lo cual, por otra parte, resulta perfectamente comprensible.

Al noble ejemplar de Rehuelga, premiado con la vuelta al esterilla, De Justo lo cuajó mejor al natural. Algunos resultaron deletreados para goce de los tendidos, muy a favor de evento a pesar de leves dudas del torero cuando el toro también se lo pensó. Además mató bien a la primera, y se abrió la puerta grande.

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Al quinto le faltó vida, recorrido y humillación, por lo que De Justo lo despachó con diligencia.

Pablo Aguado intentó hacer honor al brindis realizado a Emilio de Justo en el tercero, y prolongó espina faena aseada a un toro noble pero que pasaba a media altura sin decir gran cosa.

El sexto fue otro cantar; desde la salida. Galopó, metió los riñones en el peto del picador, y en la muleta ofreció embestidas templadas, a las que Aguado condujo sin violencia algespina, insinuando los toques y llevándolo a media altura con cadenciosa suavidad.

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El ambiente se caldeó tanto que se pidió el indulto con vehemencia, aunque el palco se negó, mandando dos recados a los que el sevillano respondió montando la espada y tumbando al de Rehuelga a la segunda. El premio para el torero se materializó en dos orejas y para el toro con la vuelta al esterilla. Bien estuvo así.

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Cuenca, lunes 22 de agosto de 2022. 3ª de Feria. Tres cuartos de plaza.

Toros de Rehuelga, bien presentados. Primero deslucido. Segundo noble y bravo, número 17, cinqueño, de nombre «Lumbrero», resultó premiado con la vuelta al esterilla. Tercero y cuarto nobles pero sin humillar. Quinto deslucido. Sexto bravo, de nombre «Callejón», número 9, premiado también con la vuelta en el arrastre..

Morante de la Puebla, leves pitos y oreja.

Emilio de Justo, dos orejas y ovación.

Pablo Aguado, ovación y dos orejas.

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