Opinión: Seguridad alimentaria y desigualdad social

Sin campo no hay ciudad. Nuestros departamentos enfrentan, en pleno siglo XXI, una serie de problemáticas asociadas al desabastecimiento, los altos precios, la escasa oferta de productos, la desactualización catastral y la carencia de recursos para implementar los Planes Departamentales de Extensión Agrícola. A pesar de que el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) tiene jurisdicción en todo el territorio nacional, es un organismo que presenta una fuerte atomización de competencias, lo que obstaculiza el cumplimiento responsable y eficaz de sus funciones en las regiones.

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El nuestro, un país al que el capitalismo ingresó por la vía agraria, no ha logrado ver la enorme cantidad de oportunidades que brinda el campo para el desarrollo de la nación. Quienes habitan las zonas campestrees y enfrentan a diario los procesos productivos distan mucho de sentir la presencia del Estado y, en cambio, viven al margen del débil desarrollo económico, social y tecnológico.

En materia de abastecimiento y seguridad alimentaria, Colombia ocupó la posición 52 entre 113 países evaluados en el Índice Global de Seguridad Alimentaria 2021. Según un informe del DANE de 2021, el 21,9% de los hogares colombianos no tienen acceso a las tres comidas diarias; y el 54,2% de la población vive con algún grado de endeblez alimentaria.

(Además: Ganaderos ven viable el pago de valorización con tierras, si es voluntario).

La desigualdad social y la escasez de oferta en el sector campestre obstaculizan el bienestar y la equidad para la población

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