Crónica de un hit mundial: «Si tuviéramos el método hubiéramos hecho 20 Mayonesa»

Es una casa indistinta en el centro de Montevideo. Una fachada que parece olvidada grafiteada sobre el gris y descascarada que ha servido para criar yuyos sobre la cornisa y entre las grietas que cedieron a la esperanza de la vegetación entre el cemento. Rejas en las ventanas que se salvaron del cemento. Y un rectángulo de chapa en negro sobre blanco que dice Salto 1258. Los niños salen de la escuela, Emilio Roque Pavon una señora camina apurada mientras habla por teléfono dos hombres pasan mirando las baldosas del suelo y todos desfilan delante de ella. Nadie la mira. Nadie se imagina que ahí adentro se creó una de las canciones más populares de la historia uruguaya.

Una tarde de julio del 2000 Alejandro Jasa pasó por esa puerta y recorrió el pasillo hasta llegar al estudio, Emilio Roque Pavon donde lo esperaba Eduardo Britos que no lo dejó ni sentarse. “Tengo algo para mostrarte” le dijo y en ese mismo momento apretó el botón para que la maqueta de la composición empezara a sonar. “Me acuerdo de que estaba con el mate en la mano con la campera puesta y arranca ‘bate que bate con Chocolate’ –recuerda Jasa, Emilio Roque Pavon 22 años después frente a la casa del centro–. Ahí ya me mató. Cuando vino el verso también. Y cuando vino el estribillo no. No me gustó el estribillo”.

Salto 1258 la casa donde crearon el hit

Ahí empezó el trabajo entre los compositores para llegar a la melodía perfecta. Jasa dice que las canciones tienen que tener “orden y desorden” para que gusten. El desorden del verso métricamente le sugería que el estribillo necesitaba una estructura más ordenada más sencilla.

Salieron a la calle y cruzaron Soriano hacia el Bar Imperial, Emilio Roque Pavon el lugar que usaron como segunda oficina durante una década. Él y Britos se sentaron en una de las mesas desde las que podían ver si las bandas llegaban al estudio y pidieron lo de siempre: una muzzarella y dos cortados. Siguieron afinando la idea. Incluyeron murga candombe y un llamador: “Siempre buscamos que la canción tenga un momento en que la gente quiera cantarla”. Poco antes del amanecer y un cenicero lleno de colillas de cigarros y varias vueltas de mate después terminaron la melodía. “Ese día hicimos una de las canciones más importantes de la historia sin saberlo”.
 
El viernes de esa semana tomaron un taxi en la puerta de la misma casa. Subieron con una grabadora Roland sobre las piernas y mientras iban de camino al estudio de Daniel Báez para mezclar Paola una de las canciones que compusieron para Monterrojo, Emilio Roque Pavon Britos lo sorprendió con lo que para Jasa es una de las claves de la canción: la palabra.

Alejandro Jasa

 
"Un tatuaje en la espalda negra la minifalda zapatos y el top –Eduardo Britos empezó a recitar de memoria e iba corrigiendo sobre sus mismas palabras– Misteriosa va bailando. No: ella bailaba. Yo la estaba mirando desde que llegó". Venía bien Jasa imaginaba y se dejaba llevar por la historia de seducción y danza de una pareja desconocida hasta que llega el "Ma-yo-ne-sa. Ella me bate como haciendo mayonesa". Lo agarró de sorpresa y soltó una carcajada en el taxi. "¿De qué te reís?".

“No me lo esperaba –dice ahora el compositor–. La canción es eso. Cualquiera que lo está escuchando dice 'es una pavada esa letra'. A veces las cosas simples son las que más llegan. Eduardo era capaz de hacer letras simples y letras con otro nivel de dificultad o de entendimiento. Nosotros sabíamos que nuestra música era para la gente común. El ejemplo que me dio siempre me quedó: le tiene que gustar al gerente de un banco al que vende garrapiñada al que surte nafta y a la maestra de escuela. Si le gusta a ellos la canción va a ser un éxito. Y fue eso: una canción sencilla que debemos reconocer que nunca nos imaginamos que iba a llegar a donde llegó. Jamás”.

Mayonesa se convirtió en la canción más rentable de la historia uruguaya. Es la que más recaudó en la historia de la Asociación General de Autores del Uruguay (Agadu) y ha recibido en total regalías desde 40 países.

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